Mes: febrero 2022

COMO AYUDAR A LOS/LAS HIJOS/AS EN UN PROCESO DE SEPARACIÓN O DIVORCIO

Familia

  1. Introducción

Los/as hijos/as suelen ser considerados las mayores víctimas de la separación de sus padres: su mundo, el hogar que hasta entonces habían conocido, se viene abajo, se rompe todo su equilibrio emocional tras la separación, sufriendo con ello su propio duelo.

Su reacción emocional, el grado de sufrimiento, las características y duración de sus efectos, el modo de interiorizarlo y de superarlo, no se puede generalizar. Dependerá mucho de la edad, del grado de madurez, la personalidad del niño/a y de cómo viva ese proceso, así como del contexto familiar (intensidad y duración del conflicto entre los progenitores) y social (trastornos que la separación ocasiona en su vida, mudanzas, cambio de escuela, situación económica, etc.).

En lo que sí coinciden los especialistas es que el período más crítico del divorcio para los hijos es el año siguiente a la separación, que es cuando sus vidas se reorganizan; trascurrido ese tiempo, comienzan a reducirse los niveles de tensión en el/la niño/a.

En general, los problemas más frecuentes que genera un divorcio en los hijos/as son emocionales. Su vida y su entorno de seguridad cambia de tal manera que es normal que afloren la tristeza, el miedo, el enfado, la culpa o el sentimiento de abandono en mayor o menor intensidad. Estos sentimientos pueden conducir a regresiones en sus comportamientos, bajo rendimiento en el coleproblemas de sueño o alimentación y deseos de reconciliación que nunca se materializan.

  • “No me separo por mis hijos”

Para los/las niños/as sus padres son el centro del mundo, su principal fuente de aprendizaje. Las consecuencias que tiene para un/a niño/a vivir y crecer en un hogar donde los adultos no quieren estar juntos y donde los conflictos son constantes, pueden ser devastadoras.

En un ambiente donde las peleas, los reproches, las malas formas y las faltas de respeto son la tónica general, los/las viven en constante tensión y miedo, ese lugar deja de ser seguro para él o ella. No pueden acudir a sus padres en busca de consuelo y protección porque precisamente ellos están descontrolados.

A veces no expresan lo que sienten por temor a provocar más conflictos, también pueden haber llamadas de atención para que se les haga caso y de esta forma las discusiones cesen. Suelen tener dificultades para expresar su miedo o su rabia, porque no tienen los recursos suficientes para gestionar las emociones que sienten.

Los/as niños/as que viven en un hogar así aprenden que la vida es un conflicto constante, que quererse consiste en sufrir, que los problemas no se resuelven porque surgen una y otra vez, que es a través de las faltas de respeto cómo se resuelven los problemas y que hay que “aguantar” con una pareja aunque no seas feliz porque así es el amor. Esto puede provocar que en la adolescencia tengan miedo a las relaciones de pareja o de intimidad y prefieran no vincularse con nadie, entre otras muchas consecuencias negativas.

Separarse es una situación muy difícil y dolorosa pero no puede ser una excusa no hacerlo por el bienestar de los hijos e hijas. Está muy extendida la idea de que si los padres se separan eso va a provocar un trauma inevitable en ellos/as. Sin embargo, esto depende de cómo se gestione el proceso, si se hace bien, evitaremos provocar problemas en el/la niño/a.

3. Cómo ayudar a los/las hijos/as a minimizar su sufrimiento en una separación o divorcio.

¿Si yo quiero a mamá y mamá está enfadada con papá… ¿Cómo puedo yo querer a papá y no hacerle daño a mi mamá?

Los/las niños/as se ven en medio y crecen en una contradicción que los desestabiliza. No pueden dedicarse a jugar y a vivir despreocupados con esas tormentas de las que son testigos a su alrededor. Debemos ser especialmente sensibles y cuidadosos a la hora de gestionar su propio duelo.

¿Cómo ayudarles?

  • Evitar caer en la manipulación emocional de los/las niños/as, intentando ponerles en contra del otro progenitor y como arma arrojadiza contra éste.
  • No utilizarles como moneda de cambio por conseguir el dinero de la manutención.
  • Evitar insultar y descalificar al otro progenitor delante de los/las hijos/as, así como discutir en un mal tono ante su presencia. Mostrarles un modelo de resolución pacífica de los conflictos surgidos en el proceso. Proteger la imagen y la opinión que los/las hijos/as tienen de su madre y de su padre.
  • A la hora de comunicarles la decisión de la separación: adaptarse a la edad y nivel madurativo del niño/a, no dar más información o detalle de lo que necesiten, darles una información mínima partir de ahí responder a las preguntas que nos vayan formulando.
  • Comunicar la noticia juntos, serenos y habiendo acordado. previamente todos los detalles de lo que quieren decir. De esta manera se les proporciona un mayor clima de confianza y seguridad.
  • Expresar la información de manera clara y sencilla, sin ningún tipo de ambigüedad que pueda dar lugar a la confusión: los papás ya no pueden vivir juntos y a partir de ahora vais a vivir en casas separadas.
  • Transmitir el divorcio como algo definitivo, que no tiene vuelta atrás. Los/as niños/as necesitan estabilidad y expresiones como de momento, por ahora, durante una temporada, ya veremos… alimentan unas falsas expectativas que les impiden aceptar la realidad de la nueva situación. Dejar esta puerta abierta impide a los/las hijos/as hagan el duelo que supone el divorcio.
  • Evitar culpabilizar a nadie. El divorcio es una decisión tomada por dos personas adultas. Los/las hijos/as tienen una madre y un padre y ninguno de ellos tiene que ser percibido como el culpable de la situación.
  • Evitar el chantaje emocional a los/las hijos/as cuando les toque irse con el otro progenitor. Anímalos a ello con amabilidad y cariño para que se marchen contentos y sintiéndose libres.
  • No cuestionar las costumbres de la otra casa delante de ellos/as. Si no estás de acuerdo en algo, háblalo en privado con la otra parte.
  •  Insistirles en la idea de que tanto su madre como su padre vais a seguir queriéndolos tanto o más que antes.
  • Puede surgir el miedo al abandono. En este caso hay que dejarles claro que esto no va a suceder bajo ningún concepto.
  • Una vez tomada la decisión de abandonar el hogar por uno de los progenitores, no demorar el momento. De lo contrario, se estará alimentando en los/las hijos/as una esperanza para la reconciliación. Si no quedan claros todos los detalles, es mejor aplazar la conversación hasta que lo estén.
  • Mantener lo más constantes posibles las rutinas en los/las hijos/as. Colegio, amistades, domicilio.
  • Es importante facilitar la relación con el otro progenitor, salvo en casos extremos donde exista violencia de género (especialmente si la custodia no es compartida). Llamadas de teléfono, mensajes, fotos, visitas presenciales, etc. No pierden ni a su madre ni a su padre.
  • Es responsabilidad de los dos progenitores mantener una buena comunicación con respecto a la educación, salud, normas etc.  para asegurar el bienestar de los/las hijos/as. Es importante mantener cierta coordinación en estos temas.
  • Dejar los planes para hacer cosas todos juntos cuando ya haya una adaptación por parte de todos a la nueva situación, evitar inducir una confusión o falsas esperanzas con respecto a una reconciliación.
  •  No introducir nuevas personas en la vida de los/las hijas hasta tener la suficiente confianza en lo sólido de esa relación, así evitaremos someterlos a nuevas separaciones porque supondría otro nuevo duelo en los/las hijos/as. Además, es una situación dolorosa para ellos/ellas el confirmar que ya no hay esperanzas en la reconciliación y suele producirles sentimientos de celos, rabia y tristeza. Todo esto es innecesario si esa relación no es estable.

En resumen, el divorcio de los padres es una pérdida y como tal la experimentan los/las hijos/as. Podemos amortiguar el dolor que van a sentir después del divorcio, pero en ningún caso lo podemos eliminar.

El respeto mutuo entre los progenitores y el tener siempre presentes el bienestar de los/las hijas y que estos estén en el centro de todas las decisiones, va a asegurar que el camino que emprendamos sea el menos doloroso posible para todos.

 En cualquier caso, son momentos muy difíciles y complicados, por este motivo es recomendable buscar ayuda profesional. Aunque en principio, la mayoría comienzan con buena intención, a veces, debido al dolor que se sufre, es habitual que surjan conflictos. Tener ayuda durante este proceso facilita mucho más las cosas.



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